Si no me hubiese torturado a mi misma por años con el sentimiento de culpa de que no era la madre que mi hijo necesitaba, si no me hubiese tocado criar a un niño con Síndrome de Asperger,
si no hubiese pasado más de una década de mi vida dedicada a estudiar el comportamiento de los jóvenes trabajando con ellos para reforzar su autoconcepto, potenciar sus talentos, encontrarse a sí mismos, y si mi propósito de vida
no fuese guiarlos para que puedan conocerse y desarrollar sus talentos para crear su vida y tomar sus propias decisiones,
no habría tenido la patudez de haber creado este taller para ti.
¿Crees que eres una mala madre?
Si crees que eres una mala madre, sigue leyendo,
Si te estás engañando a ti misma pensando que lo haces muy bien,
Sigue leyendo también, en una de esas te das de frente con la cruda realidad,
Pero tranquila que no estamos aquí para torturarte, sino todo lo contrario, queremos ayudarte.
¿Estás cansada de mandarlos a acostarse y que no te hagan caso?
Y esto no es broma, me lo dijo una madre desesperada:
¿¿¿Tiene 13 años y quiere ir a una fiesta a la casa de una niña de su curso que le dijo que quería que él fuese el primero???
¡Dios mío! ¡¡¡Y yo que aún lucho para que se levante a la hora de ir al colegio!!!
No me molestes, mamá…
Tú no me entiendes, ni siquiera me preguntas cómo me siento.
Qué injusto, ¿no?
Seguro que te desahogas con tus amigas y se consuelan mutuamente, pero no falta la suertuda que no le pasa esto, y que sus hijos se portan regio.
¡Miente!
A menos que la conozcas a fondo y sepas a ciencia cierta que es una persona equilibrada emocionalmente, no está diciendo la verdad.
Mira.
No eres una mala madre, no te falta talento, ni vocación, lo que pasa es que aún no te conoces.
Para que te sientas satisfecha como madre es aconsejable (casi obligatorio) que pases por un proceso de crecimiento personal.
Por suerte a ser madre se aprende, pero el camino es más largo de lo que te han contado (si es que conoces a alguien que lo haya pasado y se sienta conforme con los resultados)
Y por qué te digo todo esto, no me conoces de nada y vengo a decirte en tu cara lo que te falta para ser la madre que quieres ser….
¡Vaya petulancia!
y patudez
Espera, espera, tómate 7 minutos para leer hasta el final y saca tus propias conclusiones.
¿Soy una mala madre? Puede ser, pero tengo remedio
No eres una mala madre, lo que pasa es que aún no te conoces.
Este es un taller para reconciliarte con tu rol de madre y mejorar enormemente la relación con tu hijo adolescente.
Este proyecto surge de la necesidad de dos mujeres, una de 30 y otra de 45 años, ambas con un don para llegar profundamente a las personas. Amantina (la de 30)
tiene una personalidad fuerte y decidida quien aprendió que es perfecta tal como es, y que ha sido su deseo de ayudar a los demás, lo que le ha permitido sacar todo su potencial.
Si bien es cierto que aún no tiene hijos, no pudo evitar la tentación de aceptar mi invitación.
¿Por qué la elegí?,
porque la conozco, he visto lo que hace con las personas y es una mujer muy querida. Fue criada, en una familia con un padre y tres madres, difícil situación, pero ya conocerás más de su historia, donde el amor fue fundamental para aceptar las diferencias, y eso de por sí nos va a aportar mucho a las que somos madres, para tener la visión de una hija que se ha sentido muy querida, en una familia de 7 hermanos. (y el número no se debe a la religión jajajaja, todo lo contrario, sino a una familia disfuncional pero “funcional” a la vez).
Yo soy la mayor, mi nombre es Mónica Guzmán y no he tenido la misma suerte que Amantina, me crié en un entorno disfuncional y ha sido un largo y difícil camino para llegar a sentirme orgullosa como madre.
Yo vivo en España, pero voy a Chile por lo menos una vez al año.
Y este año es muy especial para mí…
Mi padre murió hace unos meses y eso me hizo reflexionar bastante sobre todo lo que nos queda por hacer en cuanto a la educación de los hijos.
Me dedico profesionalmente al desarrollo personal como Licenciada en PNL, conferenciante y formadora, y me he enfocado en mujeres y jóvenes, pero nunca me había planteado crear un taller sólo para las madres.
La muerte de mi padre, me ha removido mucho, sobre todo en lo relativo a la importancia de la familia, del rol de los padres en la educación de sus hijos.
Tenemos una gran responsabilidad y una gran oportunidad de guiarlos para que puedan encontrar su propio camino hacia la realización personal.
Pero bueno, para no enrollarme tanto, te resumo que la maternidad ha sido complicada para mí, con un hijo con Síndrome de Asperger las he visto “negras” para poder ayudarlo y darle lo que necesitaba. Al principio se me hizo todo una montaña en la mente, pero la realidad superó la ficción. Hay que ser una super madre para poder ayudar realmente a un hijo así. Lo más loco es que mi mayor miedo al enterarme de que estaba embarazada era no saber cómo ser una “buena madre”….
Y me toca un hijo así, ¡Dios mío!
Mi hijo necesitaba una súper mamá, una heroína, y yo estaba muy lejos de serlo. Era un atado de nervios y dudas. Herramientas cero, me tenía que apoyar en los profesionales. Cuando me llamaban del colegio, temblaba pensando en qué le podría haber pasado, en qué crisis le habría podido dar. Estaba realmente deprimida, la maternidad era un calvario, y no podía huir de esa responsabilidad.
Fue mi hijo el que me obligó a ser una mejor persona, a preocuparme más por mi salud mental y emocional, porque sabía que él me necesitaba al 100% y eso significaba un camino más consciente. No podía hacerme la loca con mi vida, quedarme en una mediocridad emocional, o peor aún conformarme,
Yo necesitaba ser mi mejor versión para poder guiarlo.
Fue esa experiencia la que me hizo descubrir que mi vocación era ayudar a otros a encontrar su camino, a reconocer quiénes eran realmente y todo el potencial que tenían. Por eso me formé para dedicarme a ello de manera profesional.
Aprendí que para ser buena madre, no basta con enseñar, tienes que ser un ejemplo para tus hijos, ese es el mayor regalo que les puedes hacer.
Hoy mi hijo adolescente, es un niño estable emocionalmente, reflexivo, inteligente, buen amigo, curioso de la vida, un lujo. Valió la pena todo el trabajo que hicimos juntos. Él me preparó para poder ayudarte a tí hoy.
Pero no me creo el cuento, me trabajo todos los días para poder vivir una vida consciente y plena. Cada decisión que tomo la hago pensando en el ejemplo que le quiero dar a mi hijo. Tengo muy claro que somos el espejo en el que ellos ven quiénes son realmente. Tenemos el súper poder como madres de marcar su vida, de impactar profundamente en sus decisiones futuras.
Es por eso que quise atreverme a dar este paso y lanzar este taller en Chile por primera vez. Es una apuesta ambiciosa, pero presiento que va a dejar una tremenda huella en el corazón de las mujeres que tengan la suerte de participar.
Será en octubre y noviembre, dos meses de profunda transformación.
No sabemos si te va a gustar o si te va a servir porque no conocemos tu historia, lo que sí te puedo asegurar es que te va a dar las bases para que trabajes en ti y puedas comenzar a cosechar satisfacciones en tu rol como madre y mujer.
Suena a cliché, lo sé, pero creo que esta puede ser tu oportunidad de cambiar tu historia familiar. La vida pasa tan rápido, no esperes a llegar a ser una persona mayor para darte cuenta de todo lo que podrías haber hecho mejor. El arrepentimiento es uno de los sentimientos más crueles.
Te cuento….
Voy a comenzar a enviarte píldoras de sabiduría a tu correo electrónico cada día hasta que por fin te decidas a participar en el taller. Es sólo para 30 personas. Sé que es poco para hacerlo una vez al año, pero es lo que te puedo ofrecer.
Ahora, si nos va bien, igual el 2025 hacemos dos…
Inscríbete en el taller para dejar de sentirte una mala madre. Son sólo 30 cupos al año.
¿Soy una madre? Puede ser, pero tengo remedio.
Una vez inscrita recibirás los detalles del taller.
Un abrazo enorme.
¡Espero verte en Chile!
P.D. 1 Si necesitas que te enviemos nuestros CVs para tomar la decisión, estás en tu derecho, pero no lo haremos. Vas a tener que esperar a ver los resultados.
P.D.2 Claro que contaremos con la cooperación de otros profesionales del área para cubrir todos los aspectos de tu desarrollo personal. Esa es nuestra prioridad.
P.D.3 Si te preguntas, si esto era todo, la respuesta es NO, existirán muchas sorpresas en el camino, pero tendrás que inscribirte para conocerlas.
si no hubiese pasado más de una década de mi vida dedicada a estudiar el comportamiento de los jóvenes trabajando con ellos para reforzar su autoconcepto, potenciar sus talentos, encontrarse a sí mismos, y si mi propósito de vida
no fuese guiarlos para que puedan conocerse y desarrollar sus talentos para crear su vida y tomar sus propias decisiones,
no habría tenido la patudez de haber creado este taller para ti.
¿Crees que eres una mala madre?
Si crees que eres una mala madre, sigue leyendo,
Si te estás engañando a ti misma pensando que lo haces muy bien,
Sigue leyendo también, en una de esas te das de frente con la cruda realidad,
Pero tranquila que no estamos aquí para torturarte, sino todo lo contrario, queremos ayudarte.
¿Estás cansada de mandarlos a acostarse y que no te hagan caso?
Y esto no es broma, me lo dijo una madre desesperada:
¿¿¿Tiene 13 años y quiere ir a una fiesta a la casa de una niña de su curso que le dijo que quería que él fuese el primero???
¡Dios mío! ¡¡¡Y yo que aún lucho para que se levante a la hora de ir al colegio!!!
No me molestes, mamá…
Tú no me entiendes, ni siquiera me preguntas cómo me siento.
Qué injusto, ¿no?
Seguro que te desahogas con tus amigas y se consuelan mutuamente, pero no falta la suertuda que no le pasa esto, y que sus hijos se portan regio.
¡Miente!
A menos que la conozcas a fondo y sepas a ciencia cierta que es una persona equilibrada emocionalmente, no está diciendo la verdad.
Mira.
No eres una mala madre, no te falta talento, ni vocación, lo que pasa es que aún no te conoces.
Para que te sientas satisfecha como madre es aconsejable (casi obligatorio) que pases por un proceso de crecimiento personal.
Por suerte a ser madre se aprende, pero el camino es más largo de lo que te han contado (si es que conoces a alguien que lo haya pasado y se sienta conforme con los resultados)
Y por qué te digo todo esto, no me conoces de nada y vengo a decirte en tu cara lo que te falta para ser la madre que quieres ser….
¡Vaya petulancia!
y patudez
Espera, espera, tómate 7 minutos para leer hasta el final y saca tus propias conclusiones.
¿Soy una mala madre? Puede ser, pero tengo remedio
No eres una mala madre, lo que pasa es que aún no te conoces.
Este es un taller para reconciliarte con tu rol de madre y mejorar enormemente la relación con tu hijo adolescente.
Este proyecto surge de la necesidad de dos mujeres, una de 30 y otra de 45 años, ambas con un don para llegar profundamente a las personas. Amantina (la de 30)
tiene una personalidad fuerte y decidida quien aprendió que es perfecta tal como es, y que ha sido su deseo de ayudar a los demás, lo que le ha permitido sacar todo su potencial.
Si bien es cierto que aún no tiene hijos, no pudo evitar la tentación de aceptar mi invitación.
¿Por qué la elegí?,
porque la conozco, he visto lo que hace con las personas y es una mujer muy querida. Fue criada, en una familia con un padre y tres madres, difícil situación, pero ya conocerás más de su historia, donde el amor fue fundamental para aceptar las diferencias, y eso de por sí nos va a aportar mucho a las que somos madres, para tener la visión de una hija que se ha sentido muy querida, en una familia de 7 hermanos. (y el número no se debe a la religión jajajaja, todo lo contrario, sino a una familia disfuncional pero “funcional” a la vez).
Yo soy la mayor, mi nombre es Mónica Guzmán y no he tenido la misma suerte que Amantina, me crié en un entorno disfuncional y ha sido un largo y difícil camino para llegar a sentirme orgullosa como madre.
Yo vivo en España, pero voy a Chile por lo menos una vez al año.
Y este año es muy especial para mí…
Mi padre murió hace unos meses y eso me hizo reflexionar bastante sobre todo lo que nos queda por hacer en cuanto a la educación de los hijos.
Me dedico profesionalmente al desarrollo personal como Licenciada en PNL, conferenciante y formadora, y me he enfocado en mujeres y jóvenes, pero nunca me había planteado crear un taller sólo para las madres.
La muerte de mi padre, me ha removido mucho, sobre todo en lo relativo a la importancia de la familia, del rol de los padres en la educación de sus hijos.
Tenemos una gran responsabilidad y una gran oportunidad de guiarlos para que puedan encontrar su propio camino hacia la realización personal.
Pero bueno, para no enrollarme tanto, te resumo que la maternidad ha sido complicada para mí, con un hijo con Síndrome de Asperger las he visto “negras” para poder ayudarlo y darle lo que necesitaba. Al principio se me hizo todo una montaña en la mente, pero la realidad superó la ficción. Hay que ser una super madre para poder ayudar realmente a un hijo así. Lo más loco es que mi mayor miedo al enterarme de que estaba embarazada era no saber cómo ser una “buena madre”….
Y me toca un hijo así, ¡Dios mío!
Mi hijo necesitaba una súper mamá, una heroína, y yo estaba muy lejos de serlo. Era un atado de nervios y dudas. Herramientas cero, me tenía que apoyar en los profesionales. Cuando me llamaban del colegio, temblaba pensando en qué le podría haber pasado, en qué crisis le habría podido dar. Estaba realmente deprimida, la maternidad era un calvario, y no podía huir de esa responsabilidad.
Fue mi hijo el que me obligó a ser una mejor persona, a preocuparme más por mi salud mental y emocional, porque sabía que él me necesitaba al 100% y eso significaba un camino más consciente. No podía hacerme la loca con mi vida, quedarme en una mediocridad emocional, o peor aún conformarme,
Yo necesitaba ser mi mejor versión para poder guiarlo.
Fue esa experiencia la que me hizo descubrir que mi vocación era ayudar a otros a encontrar su camino, a reconocer quiénes eran realmente y todo el potencial que tenían. Por eso me formé para dedicarme a ello de manera profesional.
Aprendí que para ser buena madre, no basta con enseñar, tienes que ser un ejemplo para tus hijos, ese es el mayor regalo que les puedes hacer.
Hoy mi hijo adolescente, es un niño estable emocionalmente, reflexivo, inteligente, buen amigo, curioso de la vida, un lujo. Valió la pena todo el trabajo que hicimos juntos. Él me preparó para poder ayudarte a tí hoy.
Pero no me creo el cuento, me trabajo todos los días para poder vivir una vida consciente y plena. Cada decisión que tomo la hago pensando en el ejemplo que le quiero dar a mi hijo. Tengo muy claro que somos el espejo en el que ellos ven quiénes son realmente. Tenemos el súper poder como madres de marcar su vida, de impactar profundamente en sus decisiones futuras.
Es por eso que quise atreverme a dar este paso y lanzar este taller en Chile por primera vez. Es una apuesta ambiciosa, pero presiento que va a dejar una tremenda huella en el corazón de las mujeres que tengan la suerte de participar.
Será en octubre y noviembre, dos meses de profunda transformación.
No sabemos si te va a gustar o si te va a servir porque no conocemos tu historia, lo que sí te puedo asegurar es que te va a dar las bases para que trabajes en ti y puedas comenzar a cosechar satisfacciones en tu rol como madre y mujer.
Suena a cliché, lo sé, pero creo que esta puede ser tu oportunidad de cambiar tu historia familiar. La vida pasa tan rápido, no esperes a llegar a ser una persona mayor para darte cuenta de todo lo que podrías haber hecho mejor. El arrepentimiento es uno de los sentimientos más crueles.
Te cuento….
Voy a comenzar a enviarte píldoras de sabiduría a tu correo electrónico cada día hasta que por fin te decidas a participar en el taller. Es sólo para 30 personas. Sé que es poco para hacerlo una vez al año, pero es lo que te puedo ofrecer.
Ahora, si nos va bien, igual el 2025 hacemos dos…
Inscríbete en el taller para dejar de sentirte una mala madre. Son sólo 30 cupos al año.
¿Soy una madre? Puede ser, pero tengo remedio.
Una vez inscrita recibirás los detalles del taller.
Un abrazo enorme.
¡Espero verte en Chile!
P.D. 1 Si necesitas que te enviemos nuestros CVs para tomar la decisión, estás en tu derecho, pero no lo haremos. Vas a tener que esperar a ver los resultados.
P.D.2 Claro que contaremos con la cooperación de otros profesionales del área para cubrir todos los aspectos de tu desarrollo personal. Esa es nuestra prioridad.
P.D.3 Si te preguntas, si esto era todo, la respuesta es NO, existirán muchas sorpresas en el camino, pero tendrás que inscribirte para conocerlas.
